Género y Salud
Si
bien la definición de género aún es tema de diversos debates, algo que si se
puede asumir, es que existe una construcción social entorno a las diferencia
sexuales, por lo tanto el sexo tiene una connotación biológica, mientras que el
género una social, se ha considerado de manera inapelable que nacer como hembra
corresponde a ser mujer, mientras que nacer como macho corresponde a ser
hombre, cada uno tiene asignado un rol
de género ante la sociedad, es decir, debe cumplir con actividades, conducta y
comportamientos, establecidos socialmente, estas expectativas por parte de la
sociedad, marca a las personas incluso antes de nacer; bajo esta premisa se ha
empezado a identificar que existe una inequidad entre los hombres y las
mujeres, en distintas áreas, por ejemplo; salario, carga de trabajo, acceso a
servicios de educación y salud, entre otras, lo que ha ocasionado que exista
una diferencia importante cuando de salud se habla.
Algo
de lo que se debe reflexionar es, que si bien, la supervivencia de las mujeres
es mayor a la de los hombres, no implica que estén en mejores condiciones de
salud. Las mujeres tiene una mayor carga de morbilidades y su percepción de
salud es menor con respecto a los hombres, por otra parte, si bien las mujeres
son las que acuden con mayor frecuencia a servicios de salud, esto no quiere
decir que dichos servicios de salud cumplan con las necesidades requeridas por
las mujeres, esto mismo aunado a la maternidad y a los problemas gineco obstétricos
hace que los costos en salud para la mujer sean mayor, sin duda este contexto
deriva, indudablemente, en una inequidad en salud, derivada de la construcción
social asociada al género, y que aunado a otras circunstancias como religión,
raza, idioma, puede empeorar la inequidad.
Desde
mi punto de vista, una de las formas para lidiar con este problema es
cuestionar esta construcción social y dirigirla a una en donde no exista
diferencia entre las personas, un buen primera paso es cuestionar la masculinidad
como expresión de género única y estática a múltiples masculinidades y móviles,
la masculinidad también juega un papel fundamental en la salud de los hombres y
ha hecho que las principales causas de muerte se asocien con conductas
violentas o que pongan en riesgo la propia salud de los hombres. Si bien esta
deconstrucción no es sencilla, ya que se ha naturalizado a partir del contexto
familiar, en la infancia, y social en la juventud y adultez, por lo tanto una
reflexión sobre la propia realidad social puede implicar un temor a la pérdida
de identidad sobre lo que uno mismo se es, este temor se puede poner en
contexto en la película de Billy Eliot, en donde es difícil para algunos personajes
asumir que un hombre salga de su rol de género y adopte actividades que se
asocian comúnmente al rol femenino.
Si
bien se ha logrado cuestionar este sistema con contribuciones teóricas
feministas, falta un gran esfuerzo para ver reflejado este cambio en pro de la
equidad en materia de salud desde el género.
En definitiva Edson romper con las ideas por rol de género es esencial de la perspectiva de género pues mediante ella se intenta profundizar en que el género no es ser o hacer lo que los demás dictan y que sólo lleva a generar desigualdades sino que parte de lo que la persona siente y con lo que está a gusto.
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